Formas discretas para consumir cannabis

“Entre más apestosa, más sabrosa” es un dicho que bien refleja la cualidad más peculiar y distintiva de la marihuana: su potente aroma. Bien podría ser el “talón de aquiles” de los consumidores, pues es a través del olfato que el resto de las personas se percatan de nuestro gusto por la planta amiga, lo cual puede generar problemas de todo tipo.

Afortunadamente, la mota también es versátil, y existen distintos métodos de consumo con los cuáles podemos burlar las narices de quienes nos rodean.

Hachís

El hachís es tal vez el extracto de cannabis más antiguo. A través de varias técnicas, se consigue separar la resina natural del resto de material vegetal. Y si bien aún conserva el aroma y sabor de la flor, el humo que se produce al combustionarse es menos denso. Así, basta con una corriente leve de aire para llevarse todo rastro de consumo.

También es más potente, pues contiene entre 20% y 60% de THC, a diferencia de la flor que alcanza entre el 10% y el 30% dependiendo de la calidad. Entonces, al necesitar menos toques, disminuyes el riesgo de quedar expuesto.

Vaporizadores

La discreción es sólo uno de los beneficios de vaporizar cannabis. También está la eficiencia, pues mientras que al fumar sólo aprovechas 1/10 de los cannabinoides en tus cogollos, al vaporizar utilizas hasta el 90%. Esto, porque el calor de la llama es muy violento con las moléculas, mientras que los vaporizadores utilizan temperaturas más precisas y adecuadas para ello.

De igual forma, evitas los riesgos y daños asociados al humo, con lo que te previsienes de enfermedades como el enfisema pulmonar obstructivo crónico (EPC) o la posibilidad de padecer cáncer, ambos causados por los productos de la combustión.

Y el vapor, al ser más ligero que el humo, es prácticamente imperceptible. A menos que esté en una habitación cerrada o que te encuentras muy cerca de las personas, nadie notará que te estás “besando a maría”.

Concentrados (Wax/BHO, Rosin, Co2, etc.)

Estos concentrados, al igual que el hachís, se obtiene de extraer los aceites y separarlos de la planta de marihuana, pero en concentraciones más altas. Dependiendo el método y tipo de extracción, pueden alcanzar hasta un 90% de THC.

Sin embargo, se diferencian porque no conservan prácticamente ni el aroma ni el sabor original de la flor. Y, dado que la forma más común para consumirlos es la vaporización (ya sea en dab, cartucho, o vaporizador) su consumo es prácticamente “invisible”.

Comestible cannábico

Esta opción es bastante obvia, pero no queremos dejar de mencionarla. Por un lado, nadie se sentirá alarmado por verte comer una galleta, panquecito o helado cannábico siempre y cuando no les digas que trae mota. Además, al ser el efecto de mayor duración (hasta 8 horas) es perfecto para tocar los cielos mientras realizas el resto de tus actividades sin necesidad de “recargar combustible”.

Les recordamos que los efectos del cannabis comestible son más intensos y duraderos, y que estos tardan más tiempo en percibirse, por lo cual conviene usar con moderación hasta encontrar la dosis ideal para cada quien.

Descarboxilar la flor

Ok, prácticamente este es el mismo punto que el anterior con una sola diferencia: comer directamente la flor de marihuana. Para ello, primero necesitas descarboxilar los cogollos, pues si las consumes en crudo no habrá ninguno de los efectos psicoactivos.

El método más sencillo es con un horno. Sólo mete la cannabis triturada a una temperatura de 110°C entre 30 y 40 min

Es bastante útil si llevas prisa y no tienes el tiempo de descarboxilar y además preparar el bocadillo. Así, puedes cargar con la mota “activada” y echarla en cualquier menjurje que se atraviese. Tal vez se te ocurra probarla con tu emparedado, o espolvorear un poco sobre los tacos de suadero. Incluo, por qué no, echarle a tu licuado de frutas. También puedes ingerirla de forma directa, pero no para todos es muy agradable el intenso sabor de la marihuana.

***Vía Ladosis

 

Noticias