Como ser un verdadero guardián de la cultura mexicana

La cultura mexicana es complejísima y diversa, por eso hay que cuestionarla, defenderla, celebrarla y asumirla…

“Globalización” tal vez es uno de los conceptos clave de nuestro tiempo. Sin duda lo hemos escuchado en toda clase de discusiones o nos ha provocado alguna vez cierta incomodidad o intriga. Sin embargo, su sonoridad ha ido perdiendo peso, especialmente porque la ultra conectividad a la que ya se está acostumbrando la sociedad contemporánea implica ineludiblemente “globalizarse”.

Por otro lado, la pregunta sobre la globalización y sus efectos en las culturas locales continúa siendo muy válida. De alguna forma, el “mundo globalizado” es un terreno de lucha, donde distintas culturas chocan y hacen todo lo posible por estar bien posicionadas, para sobrevivir.

Aunque no hay que olvidar que solo quienes tienen ciertos medios (de comunicación, económicos, institucionales y demás) pueden lograr posicionarse. Así, muchísimas expresiones son desterradas de esta arena simbólica y, si nadie hace algo por ellas, incluso terminan por disolverse.

El proceso es más o menos normal. La competencia es un asunto que se repite en toda clase de conjuntos: igual entre culturas que entre especies de seres vivos; sin embargo, es importante volvernos guardianes de un aspecto clave: la diversidad cultural.

Mientras que es muy celebrable que cada vez más personas tengan acceso a distintas expresiones, formas de ver el mundo y productos creativos, depende de cada uno de nosotros mantener abiertos los medios para que esta competencia global se mantenga más o menos equilibrada y una cultura no termine por tragarse a todas las demás.

Para México el asunto se vuelve muy complejo, si tomamos en cuenta que nuestra “cultura mexicana” en realidad es la suma de miles de expresiones distintas que se combinan a veces, o que también chocan entre ellas y además se alimentan de un constante flujo migrante. Así ser un verdadero guardián de la cultura mexicana no es cosa fácil, pero aquí te compartimos 7 recomendaciones para lograrlo.

Protege la narrativa cultural
Así lo resumió, en pocas palabras, Marcelo Ebrard, el secretario de Relaciones Exteriores de México, y nos pareció una buena forma de plantearlo.

¿Qué significa esto? pues que, mientras que el mundo exterior se hacen ideas sobre lo que significa ser mexicano, basadas a veces en prejuicios o en conceptualizaciones a ratos superficiales, está en cada uno de nosotros construir una narrativa mucho más compleja, profunda y bien analizada y manifestar esta narrativa hacia afuera; es decir, hablar de la experiencia de ser mexicano, de vivir en México. ¿Cómo? cantando, bailando, filmando, escribiendo, investigado, o simplemente dialogando.

Por otro lado no te olvides de que la identidad es un asunto flexible (especialmente la mexicana) y que, aunque encuentra en la cultura una fuerza enorme, si pasa de ser permeable a ser dura e inaccesible termina por parecerse más a un muro que a una persona.

Investiga y comprende la historia del país
Hay mucho de nosotros en las narrativas del pasado. Algunas de ellas nos hacen mucho daño en el presente, claro. Algunas historias, también, cada vez son menos confiables, especialmente porque “la historia la escriben los vencedores” y porque la verdad sobre algo que no está aconteciendo siempre (siempre) es relativa.

Pero si no investigamos la historia ¿cómo nos explicamos la existencia de algunas cosas que ya damos por hecho? Desde la forma de nuestras instituciones, hasta la manera en que se distribuye la riqueza, los argumentos del racismo, entre cientos de cosas más. Y, además de investigarla, hay que comprenderla; es decir, abrazarla, entender que es una herencia —a veces conveniente, a veces no tanto— que nos forma de alguna manera.

Infórmate
Actualízate. La cultura está viva. Y si no le sigues el paso, te puedes perder de muchas cosas. Lee noticias. Mira más documentales. Lee publicaciones independientes y alternativas (como esta frente a tus ojos).

Échate la conferencia de prensa del gobierno, para bien o para mal (depende de la postura personal) es una forma de enterarse sobre lo que se hace en materia de política pública y mucho del desarrollo de estas políticas termina por definir la manera en que se desarrolla la cultura local.

Consume lo que producen los creativos mexicanos
Gastronomía, artesanías, arte contemporáneo, moderno, barroco. Lee libros escritos por mexicanos. Hay gran literatura local. Consume cine mexicano y no solo “de Oro”, sobre todo contemporáneo; de verdad hay películas increíbles. Ve al teatro. Ve a la ópera. Al ballet. Pero también ve a conciertos alternativos. Escucha reguetón mexicano. Y también jazz mexicano. Procura lo que se hace aquí. Consume local. Es muy importante. Consume lo endémico, lo comunitario, lo justo, lo que traiga buena causa (y buena onda). Y sin regatear.

Apuéstale a lo emergente
Sal a la calle, explora recintos culturales alternativos. Ve a los eventos de tus amigos. Paga lo que es justo a quien es creativo por su trabajo, aunque no sea consagrado. Si tienes espacio, préstalo a un artista local para que exponga o a un poeta de tu barrio para que recite. Hasta Cuarón alguna vez fue emergente, pero alguien le abrió la puerta.

Sé productor, no solo consumidor
Todos producimos cultura, con cada uno de nuestros actos. Pero abrázalo. Sé conscientemente un productor. Es la mejor forma de proteger la narrativa que te gustaría escuchar sobre lo que significa ser mexicano.

Ante todo, defiende la diversidad
Defender la diversidad es mantener abiertas las posibilidades. No se contraponen (y menos en México) ser guardián de la cultura y defensor de la diversidad. Entre más diversos seamos, más cultura tendremos.

Queremos escuchar mejor nuestras lenguas indígenas; queremos que el maíz siga siendo de colores; queremos que toda clase de colectivos de mujeres, LGBT+ y migrantes nos hablen de su propia versión de la mexicanidad; y que el racismo se eche para atrás; y que la información nos llegue a todos; y que la competencia sea mejor un flujo constante de cosas nuevas, que nos hacen sentir algo insospechado, cada vez.

***Vía masdemx

 

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