Errores comunes de un cultivador principiante

El cultivador novel o principiante a menudo comete ciertos errores por falta de experiencia que podrían ser subsanables muy fácilmente.

Contar con una mala genética

Aunque 10 euros por una semilla pueda parecer en principio mucho dinero, tengamos en cuenta que más dinero supondrá cultivar durante 3 meses semillas de las que desconocemos su procedencia. También hay semillas de gran calidad por debajo de los 3 euros y de bancos de reconocido prestigio. El gasto de un cultivo en interior es elevado, y no es precisamente en semillas donde se irá la mayor parte de la inversión. Una vez cosechemos, tengamos la hierba en botes y estemos disfrutando el primer porro, poco nos importará lo que nos hayan costado las semillas.

Usar un sustrato de mala calidad
El sustrato será el soporte para las plantas durante todo el cultivo. Que contenga más o menos cantidades de nutrientes irá en las preferencias de cada cultivador. Hay quienes prefieren un sustrato ligero y recurrir a abonos líquidos, y hay quien prefiere un sustrato enriquecido y olvidarse de abonos durante varias semanas. Sea uno u otro, lo más importante es que tenga una buena textura. Ha de ser esponjoso y aireado, para permitir una buena retención de líquidos y al mismo tiempo una buena oxigenación de las raíces. Y por supuesto, libre de malas hierbas, plagas, hongos o patógenos.

No usar la iluminación adecuada
Sin una iluminación apropiada, el cultivo será un gasto innecesario de dinero, pues son resultados serán siempre nefastos. En la actualidad contamos con varias alternativas, desde las clásicas lámparas de vapor de sodio, hasta las nuevas lámparas LEC y paneles LED. Éstos últimos se caracterizan por la baja emisión de calor, lo que permite cultivar en cualquier época del año. Escojas la iluminación que escojas, será una de las principales inversiones que tengas que hacer, pero recuerda conseguirás amortizarla en pocas cosechas.

No regular el pH del agua de riego

Es posiblemente el error más común del cultivador principiante, el creer que las plantas de cannabis sólo necesitan agua, cuando la afirmación sería que necesitan agua con un pH regulado. A lo largo del cultivo, la mayoría de problemas de nutrientes que se puedan presentar, son debidos a una asimilación de los mismos por un pH inadecuado. Literalmente, las plantas dejan de asimilar nutrientes aún estando disponibles en el sustrato, lo que deriva en carencias que lógicamente no se solucionan abonando más.

Falta de ventilación
El cannabis es una especie que consume grandes cantidades de CO2. Mientras en interior tienen cantidades ilimitadas, en interior no es así y llegan a agotar rápidamente el disponible en poco tiempo. Contar con un buen sistema de ventilación que de manera continua o intermitente renueve el aire del interior es muy importante para un desarrollo saludable de las plantas. También es interesante un ventilador orientado a las puntas de las plantas. Fortalecerá los tallos en un inicio, evitará quemaduras producidas por las lámparas y en gran medida también evitará la aparición de hongos.

Mala configuración del espacio de cultivo

Un espacio de cultivo debe ser cómodo y funcional. El aire caliente generado por los equipos eléctricos se concentrará en la parte alta del cultivo. Es ahí donde se debe colocar la extracción. La intracción, en el lado opuesto y siempre en una zona baja. El ventilador siempre orientado hacia las puntas de las plantas que es donde se concentra más temperatura. La iluminación ni demasiado cerca ni demasiado lejos. Las plantas más altas siempre en los laterales, las más bajas, siempre bajo la lámpara…

Instalación eléctrica poco segura
La electricidad y la humedad o el agua no son amigos. Y en un cultivo interior es inevitable contar con aparatos eléctricos, una humedad ambiental media/alta, y agua que daremos en los riegos a las plantas. Siempre se debe contar con cualquier posible contratiempo y prevenirlo. El cableado, siempre lo mantendremos recogido y nunca por el suelo, ya que una caída accidental de la regadera es suficiente para armar un buen follón. Lo mismo cuando pulvericemos cualquier producto, siempre manteniendo las distancias con lámparas, extractores, ventiladores y cualquier otro componente eléctrico.

No respetar el fotoperíodo
Cuando se empieza un cultivo por primera vez, lo que más se desea es cosechar. Y éso lleva a cometer todo tipo de imprudencias, como no respetar los fotoperíodos y especialmente el de floración. Visitando las plantas mientras duermen esperando ver algún cogollo engordando, sacamos fotos con el flash de la cámara… Todo ésto supone un gran estrés para las plantas, que reaccionan de varias maneras. La peor de ellas, es la producción de flores masculinas que pueden fecundar los cogollos y llenarlos de semillas.

Fases de crecimiento muy largas
También es común pensar que las plantas se quedarán pequeñas al pasarlas a floración, cuando lo normal es que una planta de 30cm a la que se le cambia el fotoperiodo, mínimo doble su altura. Éso como mínimo, porque hay muchas otras que llegan a multiplicar por cinco su tamaño. Y una planta de 30 cm que quintuplicle su altura puede ser un serio problema en un espacio limitado en todas sus dimensiones.

Macetas excesivamente grandes
En interior lo común es usar macetas que en exterior se considerarían pequeñas. Es lógico por otro lado ya que las plantas crecerán menos. Pero también depende de la técnica de cultivo empleada, se deben optar por grandes o muy pequeñas. Para hacernos una idea, lo ideal serían unos 100 litros de sustrato por cada m2 de cultivo. Y las opciones son múltiples, desde 100 macetas de 1 litro para un cultivo en SOG, hasta 16 macetas de 7 litros para un cultivo convencional o 5 macetas de 20 litros para un cultivo en SCROG.

***Vía Lamarihuana

 

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