Un gallo antes de dormir

Cualquier consumidor de uso moderado habrá descubierto que un par de toques por la noche pueden llevarnos a un sueño más placentero. De hecho, diversos datos como los de la Encuesta Global de Drogas indican que la mayoría de las personas utilizan el cannabis durante la noche para relajarse después de sus actividades diarias. Pero, ¿qué dice la ciencia?.

Primero, conviene aclarar que el periodo de sueño se divide en varias etapas, que tienen características particulares cada una. A nosotros nos importan básicamente dos. Por un lado la de Movimiento Ocular Rápido (MOR). Es en ésta donde soñamos como tal, ya sea algo placentero como echarse un gallito a la orilla de la playa o una pesadilla como la peor de las erizas.

Por otro lado, encontramos la etapa no MOR, la cual es reconocida por producir el sueño profundo y que carece de ensoñaciones. Las alteraciones en esta etapa suelen producir trastornos como sonambulismo, terrores nocturnos y hasta mojar la cama. Ello la hace vital para un buen descanso.

Algunos estudios sugieren que el consumo de cannabis fomenta la etapa de sueño profundo, por lo que tiene potencial como tratamiento para el insomnio crónico. A su vez, bloquea la etapa de Movimiento Ocular Rápido, por lo probablemente disminuyan aquellas fantasías que nos extraen de nuestra realidad.

Conviene aclarar que ambas etapas tienen su función en el descanso, por lo que habría que moderar el consumo por las noches. Por otro lado, cannabinoides como el CBD han llamado la atención de quienes buscan mejor calidad de sueño sin recurrir a fármacos con efectos secundarios poco deseados o que propician dependencia.

Por último se ha observado que los usuarios habituales que detienen su consumo enfrentan problemas de insomnio durante las primeras semanas, lo que podría considerarse parte de un síndrome de abstinencia. Sin embargo, después de unos días todo parece regresar a la normalidad sin que se hallen daños severos o permanentes.

***Vía Ladosis

 

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