Síndrome del desgaste laboral

“Cada día de la semana laboral es igual a otro. Vas al trabajo, realizas tus tareas casi automáticamente pensando ‘qué estoy haciendo aquí’ y luego regresas a casa lo antes posible. No sientes ni motivación, ni recompensa, ni energía para cambiar nada”.

¿Te suena esta situación? Es un comentario de una persona que ha contado a RT sus experiencias sobre cómo se enfrentó a lo que en psicología llaman el síndrome del desgaste laboral.

Konstantín, un ingeniero de una empresa textil de Moscú, contó a RT que arrojó la toalla ante el desgaste laboral. Se rindió. Tras pasar tres años en su puesto actual, y viendo que no tenía perspectivas de ascender porque le falta formación (y que la empresa no estaba dispuesta a pagársela), el ingeniero ha optado por seguir en el puesto de trabajo a pesar de la falta de alicientes, una situación que le deprime.

“Me doy cuenta de que estoy desgastado. No siento ni un interés especial por lo que hago ni un rechazo que podría forzarme a cambiar de empleo”, confiesa el joven.

Miles de personas de todo el mundo se sienten de una manera similar. Las emociones de Konstantín —o, mejor dicho, la falta de emociones— son uno de los síntomas del desgaste laboral, según explicó a RT en un comentario exclusivo la psicóloga Chus Bravo, que tiene su propia oficina de consulta en Málaga (España).

“El desgaste laboral, también denominado síndrome del trabajador quemado y término conocido en inglés como ‘burnout’, es un tipo de estrés debido a un estado prolongado en el tiempo de agotamiento físico y psicológico y a una falta de motivación. Empieza a manifestarse en el área laboral y puede llegar a afectar también en la vida personal y en las relaciones interpersonales”, explicó el fenómeno la experta.

Según la también psicóloga Yelena Vólkova, el desgaste laboral es una “deformación personal” que surge porque una persona “se limita a sí misma, se autodestruye, no se permite hacer lo que realmente quiere”.

“No es un estado temporal que depende de la situación, es una crisis más profunda”, afirma la experta rusa, señalando que detrás del desgaste laboral principalmente se halla el desgaste emocional.

“Las causas de su aparición pueden ser múltiples, desde un alto contacto con personas y horario de jornada excesivo (más de ocho horas al día), hasta una remuneración económica inadecuada y un trabajo monótono y repetitivo, así como la sobrecarga”, comenta Chus Bravo.

Sin embargo, añade la española, hay razones a nivel social y emocional que a menudo desempeñan un papel fundamental: “Existen otras [causas] que afectan más a nivel emocional, como conflictos con compañeros y/o superiores, no sentirse valorado o respetado, intentar complacer a todo el mundo por la dificultad para decir no… También entre ellas está la falta de equilibrio entre la vida y el trabajo o la situación cuando tus valores difieren de los de tu empresa”.

Los síntomas característicos del desgaste laboral son los siguientes: agotamiento, sentimiento de fracaso, baja autoestima, dificultad para concentrarse, irritabilidad, insomnio, dolores de cabeza, taquicardia, poca realización personal. Si estos síntomas se alargan y perduran en el tiempo, los efectos en nuestra salud pueden ser graves, ya que dichos síntomas pueden derivar en trastornos tales como ansiedad y depresión.

Una de las razones importantes del desgaste, señala Chus Bravo, es cuando nos engañamos a nosotros mismos sobre lo que realmente queremos hacer. Una persona se desvía de su camino por diferentes razones, añade.

“Entre ellas, nuestras creencias limitantes tales como ‘no puedo’, ‘no soy capaz’, ‘no me lo merezco’, ‘con eso no me voy a ganar la vida’, ‘lo importante es ganar dinero’, ‘el trabajo requiere esfuerzo y sufrimiento’, etcétera”, señala la psicóloga.

“Estas creencias se originan en la infancia y seguimos creando otras a lo largo de nuestra vida, debido a un suceso concreto que nos impacta, experiencias y vivencias que se repiten una y otra vez y mensajes que recibimos de nuestro entorno más cercano, como la familia”.

Según Vólkova, engañarnos a nosotros mismos sobre lo que realmente queremos hacer es la principal razón del desgaste. “En general, todas las personas deben hacer lo que les dicta el corazón. Podemos llamarlo ‘vocación’, o simplemente decir que es ‘el trabajo que amamos'”, señala la experta.

“Cuando hacemos algo, lo que sea, un trabajo obligatorio o incluso tareas domésticas, o nos comunicamos con colegas o amigos… no importa, cualquier tipo de actividad: si lo hacemos sin amor, sin alegría, sin el sentimiento de que nos gusta, esta actividad comienza a causar odio”, opina la experta.

“Esto se aplica a cualquier actividad, no importa cuántos millones de dólares nos paguen por ella. Comienza a causar odio, resentimiento, ira, hasta cierto punto puede tratarse simplemente de una frustración sorda, puede ser pesar, rechazo, indignación… pero todos esto sentimientos destructivos llevan a un resultado: el desgaste laboral”, afirma la rusa.

Según Yelena Vólkova, lo más importante a la hora de prevenir el desgaste es prestar atención especial a nuestro estado físico y emocional. “En cuanto a la prevención, para no llegar a un estado agresivo, para no perder el sueño y el apetito –que son manifestaciones físicas del desgaste– uno siempre tiene que escucharse a sí mismo con atención”, señala.

“Escucha los deseos de tu cuerpo, es decir, duerme lo suficiente, aliméntate de manera adecuada con comida sana, no a base de bocadillos y café”.

“Date un descanso. En primer lugar, no importa lo inteligentes que seamos, independientemente de los diplomas que tengamos, el cuerpo es el cuerpo y el cuerpo de todas las personas es similar, tiene períodos de actividad y períodos de fatiga. ¿Para qué? Para recuperarse, recargar energía. Por lo tanto, son muy necesarios los períodos de descanso”, afirma Vólkova.

A las personas que trabajan en una oficina, la psicóloga les aconseja pasear al menos 30 minutos al día si no existe la posibilidad de ir al gimnasio (o no les queda energía para ello). “Caminar rítmicamente, no correr, estimula el sueño, regula el apetito y tiene un efecto beneficioso sobre el sistema cardiovascular y las articulaciones. Esto es especialmente cierto para aquellos que trabajan sentados”, afirma.

Asimismo, para evitar el desgaste, la especialista rusa aconseja cambiar de actividad durante un rato cada 45 minutos, porque cada tipo de trabajo activa una región del cerebro que se cansa si no variamos de actividad. Esto provoca que el cerebro controle lo que hacemos con menos eficacia y comenzamos a cometer errores.

“Si nuestro trabajo es físico, lee algo; si durante todo el día tu trabajo es leer, al menos cambia el tipo de información que lees. Por ejemplo, tras una nota científica se puede leer una de entretenimiento”, señala la experta.

Según Chus Bravo, es muy importante organizar el trabajo de manera que no nos sobrecarguemos demasiado. Para ello, es recomendable trabajar únicamente el tiempo que estipula nuestro horario, renunciando a las horas extra.

La psicóloga también aconseja hacer pequeños descansos durante la jornada laboral y no sobrecargarse con tareas que no corresponden a nuestras obligaciones. Asimismo, es muy importante aprender a decir no. “Sé asertivo comunicándote, poniendo límites si fuera necesario, y defiende tus convicciones”, señala.

***Vía Actualidadrt

 

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