Animales que se drogan de las formas más curiosas

Aunque el hecho de drogarse puede parecer un hábito muy humano, ni siquiera en eso somos únicos, pues hay otras muchas especies que disfrutan con el placentero consumo de ciertas sustancias.Es bastante conocido el caso de los gatos y la hierba gatera, del que por supuesto que también os hablaremos hoy, pero existen otros muchos ejemplos de animales que se vuelven totalmente adictos a plantas, frutos y todo tipo de fuentes de sustancias que les hagan pasar un buen rato.

Eso sí, que drogarse sea algo natural no significa que sea bueno, así que tratad de usar este artículo como una forma de pasar un rato divertido, curioseando sobre los animales, y no como una excusa para consumir drogas; pues, ya que se supone que nosotros somos “más inteligentes”, deberíamos entender lo que nos conviene y no guiarnos sólo por nuestros instintos.

1. Los delfines y los peces globo
Como sabéis, el pez globo contiene unas toxinas muy peligrosas que actúan sobre el sistema nervioso, llegando a causar la muerte de quién las toma.

Aún así, su delicioso sabor lo convierte en un exótico manjar muy típico en algunos países asiáticos, en los que se obliga a los cocineros que lo usan como ingrediente disponer de una licencia que acredita que son capaces de eliminar correctamente todas las vísceras en las que se encuentra la mayor cantidad de veneno.

Así somos los humanos, dispuestos a poner nuestra vida en peligro con tal de probar un buen plato; pero no creáis que somos los únicos, pues también se han observado casos de delfines que, después de tomar por accidente uno de estos peces, se los iban pasando a sus compañeros, que también tomaban pequeñas dosis que, sin causarles la muerte, les provocaban una serie de comportamientos raros, similares a los de los humanos cuando se encuentran drogados. ¡No saben nada los delfines! ¡Qué rule ese pez globo!

2. Los gatos y la hierba gatera
Nepeta cataria, más conocida como hierba gatera, es una planta conocida por ser la droga favorita de los gatos, que no sólo la mordisquean, sino que también se frotan con sus hojas, con el fin de satisfacer su necesidad de placer, que además se manifiesta a través de euforia y comportamientos juguetones y raros, como el movimiento de cazar ratones imaginarios.

Al contrario que las drogas que nos gustan a los humanos, esta hierba no es peligrosa para nuestros amigos felinos y, de hecho, se usa para la elaboración de juguetes, que se rellenan con sus hojas para favorecer que el animal se lo pase bien a la vez que se ejercita.

¡Qué pena que haya especies de gatos totalmente inmunes a sus efectos! ¡Y qué pena que nosotros también lo seamos!

3. El reno y los hongos alucinógenos
No, tampoco somos la única especie que se ha percatado del subidón que da el consumo de algunos hongos.

Un claro ejemplo de otros animales a los que les gusta drogarse con ellos es el reno, que se ha observado en numerosas ocasiones tomando un hongo frecuente en Siberia, llamado Amanita muscaria, cuyos efectos les hacen enloquecer.

¿Nariz roja? ¿Sentir que vuela? ¡El reno de Papá Noel está drogado!

4. El sapo que se droga con moscas drogadas
Éste es un caso curioso en el que la cadena alimentaria da paso a la cadena de las especies drogadictas.

Todo empieza con las moscas, que tienen una gran afición por lamer un ácido producido por la caperuza de algunas setas venenosas. Como resultado, experimentan una sensación de placer extremo, que las deja atontadas hasta el punto de convertirse en un blanco fácil para algunos sapos, que se aprovechan para comérselas sin ningún esfuerzo, alimentándose y tomándose una pequeña dosis de setas alucinógenas de rebote.

5. Los canguros y las amapolas

¿Quién no ha oído hablar de las señales circulares que aparecen misteriosamente en todo tipo de campos a lo largo y ancho del planeta?

Uno de los lugares en los que más frecuentemente se han observado estas marcas es la Isla de Tasmania, cuyos campos de amapolas aparecen continuamente señalados. Tradicionalmente todo esto se atribuía a visitas extraterrestres, causando el miedo y la atracción de locales y turistas; hasta que algunos agricultores observaron con sus propios ojos el origen del misterio.

Y no, las señales no venían de otro planeta, sino de los canguros que viven por la zona, que después de comerse las amapolas se vuelven eufóricos y comienzan a correr en círculos por el campo. No serán alienígenas, pero sigue siendo interesante, así que no creemos que el turismo haya decaído mucho después de la noticia.

Eso sí, los científicos no lo han confirmado, así que de momento se queda en el testimonio de unos cuantos agricultores.

6. Las cabras, tanta hierba al final acaba enganchando
No es de extrañar que un animal que pasa gran parte del día comiendo cualquier hierba que se encuentre en su camino acabe desarrollando más afición por las que le dan más gustito.

De hecho, han sido muchas las drogas que han llamado la atención de los seres humanos después de que comprobaran lo bien que se lo pasaban las cabras al ingerirlas. Por ejemplo, se cree que empezó así el consumo del frijol de mezcal, similar al peyote, e incluso hay quién atribuye también a ellas el origen de la afición humana por la planta del café.

7. Los mandriles se drogan antes de una pelea
Los madriles se encuentran bastante más cercanos a nosotros que otros animales de los que hemos hablado hoy, por lo que no nos extraña que se droguen; pero lo que sí resulta curioso es el motivo que les lleva a hacerlo, pues se ha observado que tienen a consumir una planta, llamada iboga, justo antes de una pelea, posiblemente con el fin de aumentar su potencia de cara a la lucha y disminuir el dolor de los golpes.

Como veis, a todos los animales les gusta tomarse un chutecito de su droga favorita, no somos los únicos; pero, como os decía, somos los que se supone que más conciencia tienen, así que deberíamos tratar de no dejarnos llevar por nuestros instintos. Bueno, por algunos sí, pero nunca por los que perjudiquen nuestra salud.

***Vía Omicrono.elespanol

 

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