Holanda es el cielo de drogas sintéticas

Después de un exhaustivo estudio sobre la producción y venta de drogas sintéticas en Holanda, la Policía informó que estiman en casi 19 mil millones de euros el valor de las pastillas de éxtasis y speed producidas sólo en 2017.

La cifra ha dejado impactado al gobierno, a quien la policía acusa de no hacer nada para frenar el problema. Holanda es un país pequeño -su superficie es comparable con la del gran municipio de Ensenada- pero cuenta con excelente infraestructura carretera, ferroviaria, aeroportuaria, marítima, eléctrica, bancaria y de interconexión, lo que explica el liderazgo europeo en producción de drogas.

El informe policiaco asienta además que los actores han cambiado, pues ahora los barones de la droga son de nacionalidad turca y marroquí, entre otras, y han desplazado a los nacionales.

Hace tiempo hablaba con una analista de la policía y decía que la falta de resultados para combatir a los nuevos narcotraficantes se debía entre otras cosas al choque cultural. No entendemos que otras culturas tienen prioridades y formas de pensar diferentes a la holandesa, dijo, y si no entendemos sus motivaciones no podemos atacarlos de manera efectiva.

La molestia del Cuerpo Nacional de Policía está justificada. Un país tan pequeño que mueve una enorme cantidad de dinero sólo puede explicarse desde la consciente decisión de mirar hacia otro lado.

Ya conocemos esto en México, donde el dinero del narco es tan importante para la economía, que sus ganancias son incluso mayores que las obtenidas por la exportación de petróleo, y es además un elemento indispensable en la bonanza del sector inmobiliario.

Como siempre, los bancos son principalmente quienes facilitan la entrada de ese capital a la economía formal y no sólo en México, también a nivel mundial, el dinero del narco ha ayudado a mantener a flote a la economía en las épocas de crisis globales, coinciden los expertos.

Ejemplos de bancos recibiendo dinero del narco abundan; ejemplos de funcionarios bancarios recibiendo penas de cárcel, no hay. Los bancos resuelven las acusaciones pagando multas estratosféricas, que, sin embargo, al compararlas con las ganancias obtenidas al relajar sus controles anti-lavado, no son nada.

Para colmo, además la policía acusa al gobierno de actuar sólo bajo presión internacional. Como ejemplos, el diario El País cita el caso de Suecia en los años setentas, cuando se quejó de la invasión de drogas sintéticas holandesas, y en los noventas Estados Unidos llamó a Holanda “narcoestado”, acusación que fue secundada por Francia.

Hace unos meses la policía se quejaba también de la escalada de violencia en el país, donde han aumentado los casos de funcionarios sobornados por criminales, ejecuciones, extorsiones a comercios, amenazas y robos, declarándose las fuerzas del orden rebasadas por la situación.

Hay quienes opinan que la política de legalización de las drogas blandas ha sido positiva y que el consumo de drogas duras ha disminuido, y hay quienes piensan que ha sido negativa y que este incremento de la violencia es resultado de ello. Está por verse si la inversión anunciada y los agentes extras prometidos por el Ministerio de Justicia tienen algún impacto en este multimillonario negocio.

***Vía Elvigia

 

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