Amor apache

subi¿Qué significa esa palabra para ti? Últimamente me he dado cuenta que es un concepto extremadamente ambivalente en nuestra sociedad. Es algo tan trivial y tan raro; es una idea ajena e internalizada, un fantasma presente y un miedo imaginario.

Si un amigo te dice “pendejo”, ¿es violencia? Si tu pareja te da un zape, ¿te está violentando? Cuando un profesor te dice que tu trabajo es mediocre y no puede esperar más de alguien como tú, ¿está siendo violento? Si alguien te da un puñetazo en la cara, ¿también es violencia?

La primera reacción que esperaría de alguien leyendo esto es pensar “no es lo mismo”. Así como no es lo mismo el hambre que le da a los privilegiados que olvidaron comer debido a que la pasaron muy bien en una reunión en sus mansiones, al hambre que le da a aquéllos que viven en las calles de la ciudad… O aún al hambre que le da a los que viven en una sierra lejana.

Si realmente no es lo mismo, ¿cuál es la diferencia?

Pongamos un escenario hipotético. ¿Preferirías ser golpeado dos veces a puño cerrado en la cara por dos hombres fuertes o ser insultado por dos niños pequeños todos los días al despertar durante un año? Los resultados definitivamente son diferentes y las repercusiones a tu integridad también.

Tendemos a asociar la violencia con acciones físicas que tienen un efecto visible inmediato. Por eso nos cuesta tanto trabajo darnos cuenta cuándo somos violentados. Y se vuelve algo tan mundano que repetimos el patrón y realizamos las mismas acciones que nos hicieron daño, sin darnos cuenta… Porque internalizamos el concepto que nos hicieron creer: “No aguantas nada”, “estoy jugando” o “así nos llevamos”.

Más de una vez he visto parejas que se insultan constantemente, poniéndose apodos ofensivos y humillándose tanto en privado como en público. Cuando les haces ver esta situación te contestan “así nos llevamos”. Pero, ¿qué pasa cuando te detienes unos segundos a apreciar la escena como realmente es?

La persona con la que eliges vivir tu vida te hace ver tus defectos, no con el afán de ayudarte a mejorar sino para demostrarte que, así como lo temías, esos detalles son obvios y sí son humillantes. La persona con la que duermes te agrede físicamente de forma constante, no lo suficiente para dejar marcas y sin maldad de por medio… Sin embargo, el hecho es que tu cuerpo recibe una agresión constante.

Un elemento que dificulta poder cambiar esta situación es cómo glorificamos la violencia. Los “cabrones” son admirados y respetados. ¿Qué pasa con el hombre que es afectuoso, gentil, te elogia y expresa lo que admira de ti? Al leer esas características, ¿pensaste que sería un mandilón o un maricón? No serías la única persona que pensaría así. Estamos programados para considerar que estas características no deben ser valoradas. ¡Cuánto miedo deben sentir todos aquéllos que están cansados de vivir rodeados de insultos y golpes (por leves que sean)! Ir en contra de esta ideología es ir en contra del mundo… Sin importar que todos sufrimos debido a ello. Lo importante en nuestra sociedad es aguantar.

Antes de seguir quiero asegurarme de que no estemos malinterpretando al gran Nietzsche cuando dijo que “lo que no te mata, te hace más fuerte”. Recordemos que esto es siempre y cuando la situación se haya superado, una gota de agua que cae constantemente en la misma roca terminará perforándola, porque también es cierto que “el que persevera, alcanza”.

Y ya que estamos en frases populares, recuerdo a Gretchen Rubin diciendo en su libro The Happiness Project: “lo que haces diario importa más que lo que haces de vez en cuando”.

Para terminar, veamos la otra cara de la moneda, donde admitimos que la violencia, en todas sus formas, nos hace daño. Asimismo, el reconocimiento y el amor, en todas sus formas, nos hace más y nos da fuerzas.

Conozco parejas que se dan “apodos” afectuosos, que resaltan lo positivo que ven en la otra persona (en otras palabras, constantemente se dan validación y reconocimiento de sus puntos fuertes).

Imagina entonces que la persona con la que eliges vivir tu vida te hace ver tus virtudes, exalta tu valor y te recuerda lo importante que eres todos los días. La persona con la que duermes te da afecto físico, abrazándote, acariciándote y haciéndote sentir deseado y querido todos los días.

¿Cómo cambia el panorama? ¿Cómo cambiaría tu vida si estuvieras con una persona así? Mejor aún, ¿cómo cambiaría tu vida si tú fueras una persona así?

***Vía Comasuspensivos

 

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