Lo que mas molesta en un día como hoy

Si bien el espíritu de estos días inspira “paz y amor”, hay situaciones que vuelven los festejos menos agradables.
La excesiva programación navideña, las compras desmedidas, cambiar regalos fallados son algunas de estas molestias.

“Noche de paz, noche de amor…”, dice en uno de sus versos uno de los villancicos más populares de estas fechas, sin embargo, este espíritu no es el que siempre nos embarga en Navidad y -asumámoslo- hay situaciones que agotan nuestra paciencia y pueden llegar a ser una verdadera molestia.

A continuación seleccionamos algunas cosas que nos incomodan de las fiestas navideñas. La idea es evitarlas y pensar en el “aporte” al espíritu que se supone debe rodear estos festejos.

¿Hay alguna que te moleste más? Déjanos tu comentario.

La excesiva programación navideña en los medios: Aunque sabemos que hay grandes películas inspiradas en estas fiestas y villancicos que hasta nos alegran al oirlos, la insistencia de los medios por repetirlos una y otra vez, colapsan a cualquiera.

Los tacos, en todas partes!: No importa si andamos en micro, colectivo, taxi, bicicleta, moto o en un auto último modelo, los tacos por estos días son democráticos y afectan a todos por igual. Hasta en el metro se hacen tacos (aunque de gente)

Las compras desbordadas: Multitiendas, supermercados, farmacias, librerías, picadas, disquerías, paseos peatonales, ferias. Da lo mismo el rubro, por estos días TODO está lleno!!! Así es que, sea lo que sea que vayas a comprar, significará una larga espera siempre.

Que la idea de reunir a la familia incluya a parientes que nos ves en todo el año: Hay distintos tipos de celebraciones, puede ser con la familia directa, entre amigos, o con parientes a los que vemos una vez al año y que usualmente nos acosan con las historias y los recuerdos familiares.

Los múltiples amigos secretos: Aunque la idea puede ser buena porque disminuye el estrés de pensar en tantos regalos distintos, muchas veces los amigos secretos se vuelven un verdadero “cacho”. En la oficina, con los amigos, los vecinos, los amigos de los hijos, cada vez son más los que optan por esta alternativa.

Tener que cambiar regalos por fallas, tallas incorrectas o porque no nos gustó: Si ya comprar regalos aguantando el calor, las filas y el desafío de encontrar lo que buscamos es todo un reto, pensar en que a partir del 26 de diciembre hay que volver a las tiendas a cambiar el producto puede ser un martirio.

Trabajar en “día sandwich” o que todos se vayan de vacaciones, menos tú: Fue una idea al azar, pero muchos habrían celebrado que este 26 de diciembre también fuera feriado. Es que ¿quién trabaja en buenas condiciones un día viernes y después de los festejos? Peor es si todos se han ido de vacaciones, menos tú.

Endeudarse hasta el año siguiente, o a 2 años, o a 3, o a 4…: El plástico todo aguanta y cuando la idea de conseguir lo que se quiere se vuelve una obsesión, hay quienes pierden el norte y se endeudan, gracias a las tarjetas de crédito o de multitiendas, en 12, 24, 36 o hasta más “módicas cuotas mensuales”.

Que el almuerzo del 25 de diciembre, sea lo que quedó de la cena del 24: Mientras definir y luego preparar la exquisita cena de noche buena nos puede tomar días, el almuerzo del día siguiente puede ser simple: lo que quedó de la noche anterior. Y claro, la comida recalentada no es una opción demasiado apetitosa, no?.

Las notas que insisten en advertirnos respecto a la cantidad de calorías que consumiremos durante las fiestas de fin de año: Si hay una nota que se ha vuelto recurrente en todos los medios de comunicación para las celebraciones (fiestas patrias, fin de año, cumpleaños, etc) es calcular cuántas calorías ingerimos o cuántos kilos vamos a subir. La verdad, ¿a quién le importa?. Si vamos a comer rico, hagámoslo sin culpas!.

***Vía Cooperativa

 

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