La grasa provoca el mismo efecto que la marihuana

El hecho de que no dejemos de comer algún tipo de carbohidrato como cereales o papas fritas, sí tiene una explicación científica. La razón es que las grasas producen un químico natural similar a la marihuana que las hace irresistibles.

Los investigadores Daniele Piomelli y Nicholas DiPatrizio revelaron en la revista Proceedings of the National Academy of Sciences que las grasas generan una especie de adicción debido a que, cuando éstas entran al cuerpo, se generan endocannabinoides (sustancias químicas similares al cannabis producidas por el cuerpo de los animales y los seres humanos), mientras que los productos ricos en azúcares y proteínas, no tienen el mismo efecto.

“El proceso inicia en la lengua, donde las grasas en la comida generan una señal que viaja hacia el cerebro y de ahí llega a un manojo de nervios llamado nervio vago y hacia los intestinos”, afirmó Piomelli.

 

Una vez ahí, la señal estimula la producción de endocannabinoides que indican al cerebro la necesidad compulsiva de ingerir alimentos altos en grasas: “Esto lo hacen, probablemente, mediante una estimulación química relacionada con los procesos digestivos, el hambre y la saciedad, lo cual obliga a la persona a comer más”, comentó DiPatrizio.

Para el especialista, existe una necesidad evolutiva que implica consumir grasas, las que son escasas en la naturaleza, pero cruciales para el funcionamiento correcto de las células. Sin embargo, en las sociedades contemporáneas, las grasas son de fácil acceso y el impulso innato de comerlas conduce a la obesidad, diabetes y cáncer.

La información publicada en el portal Reforma.com, señala que con este hallazgo es posible revertir esta tendencia, al obstruir la actividad de los endocannabinoides y usar fármacos que bloqueen los receptores.

Piomelli, precisó que si la señal de estos químicos no llega por completo al cerebro, entonces no puede generar efectos de ansiedad y depresión: “Esta es la primera demostración de que las señales de los endocannabinoides en el intestino juegan un papel importante en la cantidad de grasas ingeridas”.

***Vía Salud180

 

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