Marihuana ayuda a dejar de tomar

Déjenme comenzar por decirles que amo beber, de una manera saludable, prudente y comedida. Me encanta una copa de vino en la comida o en la ducha. Amo la sensación de un trago de tequila mientras me baja por el esófago. No me gusta la cerveza, pero la preferiría antes que no tener nada que tomar. Sin embargo, quiero empezar a limitarme con la bebida. Cuando deje de consumir alcohol, puedo garantizarles que mi calidad de vida se incrementará 35%, al no soportar la carga física y emocional que las borracheras infligen en mí y en los demás.

¡Pero no puedo evitarlo! Beber está tan relacionado con mi vida social, que renunciar a hacerlo significaría abrazar la reclusión, otra cosa que espero hacer dentro de algunos años. Me gusta el ritual de un trago antes de irme a la cama para conciliar el sueño, o uno antes de una cita para darme confianza. Ojalá existiera otra sustancia disponible que ofreciera efectos similares, pero sin los efectos indeseables del alcohol. Pero, un momento. ¡Existe! La marihuana. Y es genial, de hecho, es mucho, mucho mejor que la bebida.

¿Por qué seguimos tomando? A medida que avanzamos hacia la muerte, decrece la habilidad de nuestro hígado para procesar el alcohol con eficiencia. Esa resaca de tres horas se convierte, cuando te haces mayor, en una odisea de dos o tres días en recuperación. Adoro un día de náuseas y depresión como cualquier otra persona, pero con la cercanía del verano ¿no está mejor maximizar nuestro tiempo al sol? Esto no son días para soportar una cruda. Además, hay una manera de divertirse: con una cantidad respetable de yerba.

En los sitios donde es legal consumir marihuana, se hace mesurable la aceptación: el año pasado, en Aspen, las ventas de marihuana superaron las de alcohol por al menos mil millones de dólares. La Propuesta 300, en Denver, deja a algunos restaurantes y bares permitir marihuana en sus predios tanto en vaporizadores como en comidas. (La ciudad también la ha dado la bienvenida a su primer “club de consumidores” a principios de este año, un bar que se basa en la yerba). A medida que la opinión pública favorece de manera creciente la legalización del consumo de marihuana recreativa, este fenómeno pudiera extenderse en las próximas décadas, y más y más gente que lee este artículo admitirán que estoy en lo cierto. Además, en Estados Unidos más de 33 mil personas sufrieron de muertes relacionadas con el alcohol en 2015, de acuerdo con el Centro para en Control de Enfermedades (CDC, en inglés). Esto no es noticia, pero no existe una sola muerte registrada a causa de sobredosis de marihuana.

No puedo condonar una actividad quasi-legal desde mi púlpito digital, pero vale la pena anotar que si quieres salvar tus últimos vestigios de dignidad, es mejor consumir el vapor en casi cualquier sitio. (Yo tengo un vaporizador O Pen y acudo a él constantemente, pero es discreto, efectivo y viene en colores divertidos como el naranja). Compras boquillas llenas de savia herbal, las enroscas y voilà! Te conviertes en el tipo más simpático o al menos eso crees.

OK, puede que la marihuana no tenga la misma efectividad del alcohol como lubricante social, ni tampoco es tan socialmente aceptado en, digamos, un evento social o el cumpleaños de tu hija. Tal vez tampoco quedan a mano en cuanto a la experiencia de su consumo, pero recuerden: el alcohol deprime y la marihuana estimula. Ambos parecen aletargar tu capacidad para procesar información en el momento, pero el valor real llega a la mañana siguiente. La resaca del alcohol significa depresión, ansiedad y actúa sobre tu voluntad para vivir. Puedes, si quieres, tener una cruda de yerba, pero son mucho menos debilitantes que los del licor. Solo te hacen sentir cansado y un poco lento. Duermes, tomas mucha agua y solucionado. (La cruda de yerba, por cierto, puede contrarrestarse con otra sustancia emparentada con el tetrahidrocanabidol, THC, pero legal en todas partes: el canabidiol o CDD).

Como con todo, debes tener medida con el consumo. Aunque los médicos son cautos en catalogar a la marihuana con M mayúscula como Mala para la salud, daños pulmonares y problemas con la memoria son efectos que se han observado en los consumidores adictictos a largo plazo. También se dice que si hay un historial de esquizofrenia en tu familia, no debes consumirla. El confumo excesivo del alcohol también es nefasto. Todo eso nos deja con una tercera opción: Si eres capaz de pasarla bien estando sobrio, genial. ¿Yo? estaré en un rincón durante la fiesta, domando mi locura, aspirando vapor e inhalando lo que ofrezcan en el bufé. Les aseguro que estaré pasándola bien.

Este artículo se publicó originalmente en GQ US. En GQ México y Latinoamérica no promovemos el uso de sustancias que se consideran ilegales en ciertos países o regiones del continente, por lo que este texto solo se publica con fines periodísticos y de esperacimiento.

***Vía GQ

 

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