Fiesta de feromonas

Lisa Bonos, acudió a una fiesta de feromonas que tuvo lugar en Estados Unidos, en la que le concepto es gente ligando con otra gente a través del olfato. Bonos ha contado en el diario estadounidense su experiencia en primera persona y las conclusiones sacadas tras ella.

Al llegar a la fiesta, cada persona entregaba su camiseta en una bolsa cerrada con cremallera y esta era etiquetada con un número. Las prendas se dejaban en una mesa y en un tablón se colocaba una tarjeta con el número y una foto polaroid tomaba en el momento de la persona a la que se le había adjudicado esa cifra. Sin embargo, oler esa prenda no era la única manera de olfatear a una posible pareja. En el transcurso de la fiesta, la psicóloga clínica Sadaf Lotfalian explicó que se podía pedir permiso para olfatear alguien directamente.

Sobre la efectividad de este método, Lotfalian explicó que en una ocasión cortó con su pareja por su olor. No por una cuestión de que no se duchase lo suficiente o de que no usara desodorante, sino porque no le gustaba el aroma que desprendía su cuerpo. En todo lo demás era perfecto, pero no podía con su perfume corporal.

La reportara del diario de Washington señala que una de las cosas que pudo comprobar durante el desarrollo de la fiesta es la cantidad de olores que allí había, de bebidas y cócteles y demás. Un auténtico batiburrillo. Sobre los comentarios surgidos oliendo camisetas, un poco de todo. Desde algodón y cigarrillos a Doritos y chocolate.

***Vía Los40

 

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