Tips para aliviar el estrés: Cómo decir que no

Es poca la probabilidad de que las exigencias importantes disminuyan y como no es posible añadir más horas al día, entonces, ¿uno está condenado a vivir abrumado por las responsabilidades? La respuesta es “no”, siempre y cuando se esté dispuesto a negarse a algo. Si bien no es lo más fácil, es el camino para vivir con menos estrés, aseguran expertos de Mayo Clinic.

Hay que tener en cuenta que sentirse abrumado es un asunto personal. El solo hecho de que un compañero de trabajo pueda arreglárselas con 10 tareas a la vez y dar la impresión de que es muy fácil no significa que uno también deba hacerlo. Solo uno mismo puede saber cuánto es demasiado.
A la hora de negarse a realizar algo, se deben considerar los siguientes aspectos:

* Negarse no necesariamente es un acto egoísta. Cuando uno se niega a comprometerse con algo más, está respetando sus obligaciones existentes y asegurándose que podrá dedicarles el tiempo que merecen.

* Decir que no puede permitir probar cosas nuevas. El simple hecho de que uno siempre haya ayudado a planificar los torneos de fútbol de la empresa no significa que tenga que hacerlo siempre. Negarse a hacerlo da el tiempo que se le puede dedicar a otros intereses.

* Aceptar no siempre es saludable.
Cuando uno se sobrecarga de responsabilidades y está bajo mucho estrés, se es más propenso a sentirse agotado y a enfermar.

* Decir que sí puede dejar de lado a otras personas. Cuando uno se niega, en cambio, se le da lugar a que otros intervengan. También se puede delegar a alguien para que se ocupe del asunto y aunque no haga las cosas como uno, eso no es problema porque cada persona hace las cosas a su manera.

COMO EVALUARLO

A veces, es difícil determinar qué merece nuestro tiempo y atención. Por eso puede resultar útil aplicar estas estrategias para evaluar las obligaciones, y las oportunidades, que se presentan:

* Concentrarse en lo más importante. Se deben examinar las propias obligaciones y prioridades, antes de asumir algún compromiso nuevo. Preguntarse a uno mismo si el nuevo compromiso es importante. Si es algo sobre lo que uno está seguro, hay que hacerlo sin dudar; pero si uno no lo está, es mejor negarse.

* Sopesar la proporción entre aceptar algo y el estrés de hacerlo. La nueva actividad que uno está considerando ¿requiere un compromiso a corto o a largo plazo? Por ejemplo, preparar galletitas para la feria de la escuela llevará mucho menos tiempo que estar a cargo del comité para recaudar fondos. No es conveniente aceptar si eso significa meses de estrés para uno y, en su lugar, se puede encontrar otra forma de involucrarse.

* Sacar la culpa de la ecuación. No se debe aceptar algo que uno rechazaría si no se sintiese culpable u obligado a hacerlo. Aceptarlo podría provocar más estrés y resentimiento.

* Consultarlo con la almohada. Antes de responder a una oferta tentadora, es conveniente tomarse un día para pensar en la propuesta y en cómo podría adaptarse a los compromisos actuales. Si no hay tiempo para consultarlo con la almohada, al menos hay que tomarse un minuto para pensarlo antes de responder.

En cuanto a cómo negarse, sólo hay que decir que no. Obviamente, habrá ocasiones en las que no será tan fácil hacerlo. A la hora de negarnos a algo es bueno tener presente:

* Decir que no. La palabra “no” es potente y no hay que tener miedo de usarla. No es aconsejable recurrir a frases sustitutas débiles, como “no estoy seguro” o “no creo que pueda”, porque pueden interpretarse como que uno podría aceptar más adelante.

* Ser breve. Se debe expresar el motivo por el que se rechaza el pedido, pero no seguir hablando de ello. Es mejor evitar las justificaciones o explicaciones elaboradas.

* Ser honesto. No hay que inventar motivos para evitar una obligación. La verdad siempre es la mejor manera de negarse a hacer algo para un amigo, un familiar o un compañero de trabajo.

* Ser respetuoso. Hasta la puerta de uno pueden llegar muchas causas buenas y quizás sea difícil negarse a ellas. Elogiar el esfuerzo del grupo y al mismo tiempo negarse a comprometerse demuestra que se respeta lo que intentan alcanzar.

* Prepararse para repetirlo. Probablemente uno deba negarse varias veces, antes de que la otra persona acepte la respuesta. Cuando ocurra esto, simplemente hay que presionar el botón de repetición y con calma repetir la negativa; en caso necesario, repetir el motivo para negarse.

“Negarse no será fácil si uno está acostumbrado a aceptar siempre. Sin embargo, aprender a decir que no es importante para simplificarnos la vida y controlar el estrés. Además, con la práctica, uno descubrirá que negarse a algo se vuelve más fácil”, concluyen los expertos de Mayo Clinic.

***Vía Laprensa

 

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