Como asimilar un viaje psicodélico

El uso de sustancias psicodélicas puede cambiar nuestra vida. No por nada en los últimos años se ha explorado su potencial para tratar padecimientos como la depresión, el estrés postraumático o las tendencias suicidas. Sin embargo, su uso ocasional también puede traer beneficios siempre y cuando se pueda integrar la experiencia de manera correcta. Pero, ¿qué significa esto?.

La integración se lleva a cabo una vez concluye el viaje. Se refiere al proceso de en el cual el individuo asimila e incorpora los elementos más importantes o significativos de su experiencia propia. En pocas palabras, se trata de hacer consciente lo que antes era subconsciente.

Es sabido que sustancias como el LSD, el MDMA, el DMT, o muchas otras, propician el autodescubrimiento, introspección y reconexiòn de nuestras emociones, por lo que no es una tarea sencilla. Algunos de los aspectos a tener en cuenta son los siguientes:

Intención.
¿Para qué consumimos la sustancia? existen tantas razones como personas, y cada una es válida. Desde pasar un buen tiempo, redescubrir alguna relación, o encontrar nuevas maneras de abordar los problemas. Lo recomendable es tener nuestro objetivo lo más claro posible.

Sin embargo, es posible que la consumamos con cierta intención, pero que el viaje vaya hacia otro lado. En este caso, se debe encontrar el balance entre dejarse llevar o perseguir lo que buscabas.

Comunidad.
Una vez que termina el viaje, regresamos a una sociedad donde este tipo de experiencias no son del todo recibidas. Este contraste puede provocar desorientaciòn o falta de pertenencia. Para ello, resulta útil contar con alguien a quien podamos platicar parte de nuestra experiencia sin sentirnos juzgados o incomprendidos.

Por parte de quien escucha, se debe hacer con una actitud receptiva y comprensiva, con absoluto respeto a lo que el psiconauta cuente. Cada historia es sagrada, y puede significar mucho para quien la vivió.

Encarnación

La integración como tal de la experiencia, conocimiento y sabiduría adquiridos durante el viaje. Aquí, se pueden llegar a transformar nuestras creencias, prácticas y comportamiento, lo cual puede resultar apabullador para el psiconauta. Hay que avanzar sin presión, pues para la conciencia humana no es fácil entender la experiencia psicodélica. Si hay sentimientos o pensamientos que no comprendamos es normal, mucho de ello se resolverá con el tiempo.

Algunas estrategias recomiendan el uso de música, baile, poesía, arte, movimiento corporal, meditación, etc. Recordemos que tanto nuestro ser emocional como espiritual fueron parte de la experiencia, por lo que se deben trabajar tanto como la parte “racional”.

Al final, todo lo que hayamos vivido es parte de nosotros y de quienes somos. Si nos encontramos con algo poco placentero, lo más recomendable es no escapar, y aprovechar la oportunidad para aprender, corregir, y buscar una forma diferente de abordar nuestros problemas.

***Vía Ladosis

 

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