Auroville una ciudad sin política, dinero o religión


galaxy-copyright-aurovilleEn el epicentro de la ciudad de Auroville, Matrimandir, una cúpula dorada hace de sala de meditación colectiva para sus ciudadanos. Imagen de Wikimedia Commons.

Auroville representa una esperanza real para el futuro de la humanidad, como el único lugar en la tierra donde se realiza un experimento apolítico y plurinacional sobre la unidad humana para el bien de toda la humanidad.

En 1968, en pleno boom de la generación flower-power, nació una ciudad internacional a modo de laboratorio en el sur de la India. Auroville, Villa Aurora o ciudad del Amanecer, es un concepto en contínua construcción creado por la discípula de Aurobindo, un pensador hindú e impulsor del “Yoga Integral”. Mirra Alfassa, conocida como “la Madre”, impulsó la creación de un asentamiento urbano donde hombres y mujeres de todas partes del mundo pudieran vivir en armonía y paz sin que sus diferencias culturales o religiosas afectaran a su convivencia. Municipio protegido desde su nacimiento por la UNESCO, es la materialización de un sueño que Alfassa tuvo al poco de morir su maestro, y que se construye a modo de ciudad utópica cuyo objetivo es la experimentación en la unidad humana. Un proyecto único en el mundo.

dawnfire490Representantes de 124 nacionalidades acudieron a su inauguración, y arrojaron tierra de sus respectivos países dentro de una urna como símbolo de la fraternidad de todas las culturas que habitan la Tierra. Casi medio siglo más tarde, Auroville, pensada para albergar a 50.000 habitantes, solo ha conseguido albergar a la mitad de los residentes, de 50 nacionalidades distintas en todo su núcleo de aldeas. Y aunque el sueño de su fundadora no se ha llegado a cumplir al 100% por ser un proyecto a largo plazo y que necesita de una gran inversión y esfuerzo titánicos, hoy representa una pizca de esperanza para el Planeta. Pero, ¿qué hace de esta ciudad un ejemplo real de que “otro mundo es posible”?

Auroville es un sistema integrado y muy organizado que queda lejos de cualquier quimera anárquica. Bajo reglas muy claras y sistemas de control efectivos, ninguna organización política, religiosa o espiritual puede utilizarse en la ciudad para convertir a la gente a su fe o reclutar a sus seguidores. Con todo, Auroville pretende perfeccionar la humanidad y hacer efectivo un modelo de vida respetuoso con la Tierra y autosostenible, capaz de aportar sentido, salud y felicidad a las personas que lo hacen posible. Y por supuesto, liderar una transformación a nivel mundial.

La política, el sistema educativo y sanitario, la economía o el medio ambiente son aspectos que toda ciudad debe gestionar. Así es como lo hacen en Auroville:

Política: Auroville es una ciudad índia que recibe 200.000 dólares anuales por parte del gobierno del país desde el año 82. Sin embargo, mantiene su autonomía política y funciona sin la existencia de ningún partido. Un Consejo Directivo con su secretario residente en Auroville, un Consejo Consultivo Internacional y una Asamblea de Residentes, compuesta por todos los residentes mayores de 18 años, son los órganos a través de los cuales se toman decisiones acerca de la ciudad. Una decisión no se toma por votación, sino por consenso, y puede tardar días en resolverse. Sin embargo, la vida política forma parte del día a día de los aurovillanos y aurovillanas, cuyo compromiso e implicación en la ciudad están muy desarrollados.

Educación y Salud:
El sistema educativo en Auroville está contemplando en su carta fundacional, donde se afirma que: “Auroville será el lugar de la educación ilimitada, el progreso constante”. A pesar de que solo cuenta con medio millar de niños, la educación se hace extensible a casi un millar de niños más en aldeas rurales circundantes. La formación, que es multi-cultural y en la que los niños pueden elegir las asignaturas que más les interesan, se da, no para pasar exámenes o para obtener certificados sino, para el enriquecimiento de las facultades existentes y la creación de otras nuevas. Con un especial énfasis en las artes y en los deportes, Auroville busca una generación futura más sana y creativa, más comprometida y conectada a las necesidades de la humanidad. La mayoría de actividades culturales tienen una fuerte índole educativa y se concibe la vida como una escuela. En materia de salud, el Auroville Health Centre, además de la medicina alopática, ofrece terapias de homeopatía, ayurveda, fisioterapia, acupuntura, masajes, etc.

Economía: Auroville nació con la idea de ser autosostenible. Sus ciudadanos practican el trueque e incentivan una filosofía de no-enriquecimiento de las personas. “El dinero no tiene que alimentar el dinero”, dicen. O lo que es lo mismo, trabajar tiene que ser útil para la comunidad, no para enriquecerse a nivel individual. La exportación de artesanía y de barras de incienso fue durante años un recurso para la economía local. Sin embargo, la producción de conocimiento científico y avances a nivel tecnológico en los sectores de la agricultura o las energías renovables ha sido tal que, esta pequeña ciudad se ha convertido en un auténtico centro de investigación y experimentación. Su Auroville Institute of Applied Technology (AIAT) ofrece formación a vecinos sin recursos como medida contra la pobreza y la desigualdad socio-económica de la región. Pero el impacto que tienen sus descubrimientos en biogás, hidroelectricidad o transporte ecológico, trascienden de lejos las fronteras de esta urbe índia.

Trabajo: Como en cualquier otra ciudad del mundo, sus residentes desempeñan diferentes actividades comerciales, agrícolas, de construcción, educativas o sanitarias. La diferencia en Auroville es que las jornadas laborales son de menos de 5 horas. El trabajo no es un medio para ganarse la vida, sino un medio de autoexpresión y desarrollo de las propias capacidades y posibilidades, siendo al mismo tiempo un servicio ofrecido a la comunidad, que a su vez, proporcionaría a cada uno los medios de subsistencia y esfera de acción.

Agricultura: El núcleo de aldeas practica el multicultivo combinando árboles frutales, campos de cereales y huertas. Cuenta con 15 granjas de cultivos biológicos y consiguen abastecerse 100% de las frutas de estación que produce la tierra. No se utilizan pesticidas ni ningún tipo de producto tóxico para la tierra o el humano.

Medio Ambiente y energías renovables: Auroville se construyó en una zona en “avanzado estado de desertificación” con la intención de su reforestación. El entorno tiene en la actualidad más de 2 millones de árboles, plantas y arbustos, en crecimiento contínuo gracias a viveros y semilleros locales. El reciclaje, la utilización adecuada del agua o las energías sostenibles son pilares del modelo de eco-ciudad de Auroville, evitando generar ningún tipo de contaminación. Cuentan con un cinturón verde con jardines y huertos, que no solo representa un pulmón sino también espacios para la vida recreativa.

Urbanismo: En el sueño de Alfassa, la ciudad aparecía en forma de mandala, con pilares, colores y símbolos concretos que llevará a cargo al arquitecto francés Roger Anger. A través de un modelo de arquitectura experimental, sin rascacielos ni carreteras, la ciudad se ha diseñado a partir de cuatro áreas: la internacional, la cultural, la industrial y la residencial. Todas ellas confluyen en el Matrimandir, un edificio para la meditación y el silencio. Pero la arquitectura evoluciona de forma natural a las necesidades de sus habitantes, cada vez más partidarios de residir en viviendas colectivas.

Religión: Toda religión tiene cabida en este núcleo de aldeas, a la vez que ninguna religión es reconocida como parte de la ciudad. Se trata de la unidad en la diversidad, simbolizada alrededor del Matrimandir, donde todas las personas, pueden reunirse en meditación y conexión.

***Vía Elpais

 

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