Según la ciencia estas son las vacaciones perfectas

vacaciones-maletaLlega uno de los momento más esperados del año y, sin saber cómo ni por qué, acabamos más estresados que si estuviéramos en la oficina con el jefe en el cogote presionando para que entreguemos algo con urgencia. A todos nos ha pasado. Cerciorarse de que llevamos todo en el equipaje, que dejamos bien cerrada la casa, si hemos cambiado dinero suficiente en caso de que viajemos a un país extranjero… Y el estrés no solo hace acto de presencia cuando ya emprendemos el camino hacia nuestro destino vacacional.

En realidad, puede surgir incluso antes. ¿Dónde vamos este año? ¿Por qué a este sitio y no a aquel? ¿Qué tiene mejor ese apartamento que este otro? Para evitar todo este aturullamiento, basta con seguir algunos consejos de la ciencia.

Por ejemplo, si vamos a viajar a otro país y tenemos que prepararlo todo con antelación algo primordial que debemos tener en cuenta es que este viaje tiene tres fases: los meses previos, en los que reservamos tanto los billetes de avión como el alojamiento; el propio viaje en sí y la nostalgia del recuerdo. Todas y cada una de ellas son importantes para la ciencia. De hecho, existe una estadística sobre cuántos días de antelación son los idóneos para reservar un vuelo: 57 días y tendremos la tarifa más barata.

Eso sí, tampoco son buenos los quebraderos de cabeza a la hora de elaborar un listado con posibles destinos turísticos. Sí, es mejor tener dos opciones que solamente una, pero no resulta conveniente pasarse sumando destinos a la lista. Es lo que el psicólogo Barry Schwartz llama la ‘paradoja de la decisión’ (‘The paradox of choice’ es su nombre original). Aunque al comienzo barajemos distintas posibilidades, lo mejor será tratar de reducirlas solo a dos. Además, hay estudios que vienen a demostrar que a nuestro cerebro no le sienta demasiado bien tener muchas opciones por las que decantarse.

De hecho, a todos nos ha pasado alguna que otra vez. Nos entusiasmamos demasiado a la hora de empezar a imaginar nuestras próximas vacaciones y luego, si por uno u otro motivo acabamos teniendo que optar por el destino menos apetecible, ¿qué ocurre? Que nos desilusionamos. Nuestras vacaciones ideales se van al traste.

Algo similar ha logrado demostrar la ciencia en cuanto a la duración de nuestra estancia en el destino que escojamos. Si nos puede el ansia y decidimos gastar de una tacada gran parte de los días de asueto que nos corresponden para así aprovechar el viaje y visitar todo lo posible, quizá estemos metiendo la pata: los últimos días ya estaremos echando de menos nuestro sofá, nuestra nevera y su contenido y, sobre todo, porque nuestra mente no será capaz de retener con nitidez los recuerdos que fabriquemos esos días de más.

En este sentido, está claro: si no conseguimos mantener la calma en todo momento, acabaremos por disfrutar más del regreso que de la partida. Como ya demostró un estudio, mientras que aquellos que tenían vacaciones estaban ya antes de su partida más contentos que quienes no tenían la suerte de contar con unos días de asueto, la felicidad de ambos grupos se equilibraba si quienes se habían marchado para desconectar no lograban su propósito. Tan solo un viaje en el que imperen la calma y el descanso hará posible que a la vuelta estemos satisfechos, cuando tomemos consciencia de que lo hemos pasado en grande y rememoramos los buenos momentos vividos.

Por último, ya decidas poner rumbo a la montaña o a la playa, disfruta del momento. Como aconsejan los expertos en estas lindes, no malgastes el dinero en recuerdos y vive cada instante de forma que quede para siempre grabado en tu memoria. Al fin y al cabo, a los colegas que se quedan en la oficina no es necesario darles envidia. Luego les tocará a ellos marcharse y entonces llegará tu turno de fastidiarte viendo sus fotos de comilonas, playas paradisíacas o lugares que siempre quisiste visitar.

***Vía Cookingideas

 

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