Sexo en la primera cita

Siempre que hablamos de citas, o más bien, de “las reglas no escritas que se supone que toda mujer conoce y que debería cumplir si quiere que su cita tenga éxito”, hay una fundamental que toda revista femenina, amiga, amigo gay o web de citas habrá repetido hasta la saciedad con tal de que entre en nuestra cabeza: ¡Nunca, jamás de los jamases, never in the life, por la gloria de tu padre, tengas sexo en la primera cita!.

Y, para convencernos, usan convencionalismos retrógrados como que “las chicas que hacen eso no tienen autoestima ni se respetan a sí mismas”, que “los hombres aprecian más lo que les cuesta conseguir”, y mi frase favorita de todos los tiempos: “que nadie quiere comprar la vaca si tiene la leche gratis”.

De esta manera, te aconsejo que pases de tanta convención social de tiempos de la posguerra, revistas para mujeres y amigos que no se comen un rosco. Y para eso reivindico la importancia de tener sexo en la primera cita. ¿Por qué? Porque la vida es corta, estamos muy ocupados y no podemos iniciar una relación con alguien que no sepa moverse a nuestro mismo ritmo.

Pero, además, hay otros motivos:

La compatibilidad sexual
Hoy en día es difícil encontrar a un tío con el que te entiendas a la perfección en la cama. A cada uno le va lo que le va, y si por casualidad a tu cita le mola montárselo con peluches, se excita viendo catástrofes o abrazando árboles, pues mejor saberlo cuanto antes para poder salir corriendo.

El tamaño del pene
No me cansaré de decirlo una y otra vez, y caiga el ego que caiga, el tamaño sí importa. Un gran número de hombres tienen la concepción de que su miembro tiene un buen tamaño, pero siendo sinceras, la inmensa mayoría de ellos, con suerte, llega a la media. Así que cuanto antes sepas lo que tiene entre las piernas, mejor. Sobre todo para evitarte sufrimiento y malos polvos.

Y es que, ¿cómo te sentirías si después de pasar semanas saliendo con un hombre, pasando tiempo con él, y creando un vínculo más especial, en el momento de iros a la cama, por fin, descubres que tu posible futuro novio en vez de un pene tiene un gusanillo?.

Evitar torpezas
Cuando existe mucha tensión sexual, las citas pueden pasar de ser divertidas a convertirse en algo incómodo.

Y, si después de todo, la meta de todas estas citas es llegar a la cama y al clímax, pues tener sexo en la primera cita reduce en gran medida la ansiedad que estás experimentando y a la vez elimina todas las preocupaciones triviales que van de la mano de salir con alguien nuevo.

Además, si te lo tiras en la primera cita, ya no tendrás que preocuparte tanto por la impresión que vas a causar en la segunda. No pasa nada porque te vea con las mallas de runner, porque total ya te ha visto desnuda.

¡Se acabó la fiesta!

No perder el tiempo
Somos mujeres ocupadas. Gimnasio, trabajo, familia, amigas, idiomas… y un noviazgo supone una gran inversión tanto de tiempo como de dinero, el cual podrías arrepentirte de no haber gastado en unos bonitos zapatos nuevos.

El sexo, por otro lado, es un buen indicador de si todo este esfuerzo habrá merecido la pena, así que, ¿por qué pasar por innumerables citas para descubrir que, oye, tal vez no te apetece hacerle un hueco entre tus sábanas?

Sin embargo, si te lo trincas de inmediato, puedes tomar una decisión informada sobre si la inversión de tu tiempo en esa persona va a acabar mereciendo la pena.

Y es que, ¿quién dice que una relación no puede iniciarse con un polvo? La mía empezó una noche hace ya ocho años. Bueno, con un polvo no, con dos… Eso sí, fueron increíbles.

Nunca se sabe, así que deja de esperar ese “tiempo prudencial” para acostarte con alguien, que el que espera desespera, pero el que no, al menos folla.

***Vía Codigonuevo

 

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