Ketamina

La ketamina fue sintetizada por primera vez en 1962 por Calvin Stevens en Parke & Davis Labs durante la búsqueda de reemplazos anestésicos del PCP (Fenciclidína, polvo de ángel). La nombró “Cl581”. Investigaciones farmacológicas en humanos comenzaron en 1964. Estas investigaciones demostraron que la menor duración de acción de la ketamina y el hecho de que producía menores síntomas de psicosis, la hacían más favorable que el PCP como un “anestésico disociativo”. Este término fue acuñado por Edward Domino, quien la consumía de manera recreativa en 1965, y que ahora indica la familia a la que pertenece la ketamina junto con otras sustancias con efectos similares.

Tras la aprobación por la FDA en 1970, la ketamina fue dada como anestesia por primera vez a los soldados estadounidenses durante la guerra de Vietnam. Inicialmente se utilizaba como anestesia durante intervenciones quirúrgicas debido a que suprime la respiración de una menor manera que la mayoría de las otras anestesias disponibles en ese entonces, pero durante esa década comenzaron a aparecer diversos reportes por parte de lxs pacientes que se quejaban de visiones y sensaciones no deseadas durante sus efectos.

En 1978, se publicaron los libros “The Scientist” de John Lilly y “Journeys Into the Bright World” de Marcia Moore y Howard Alltounian y la popularidad de la ketamina aumentó hasta que en 1995 la DEA (Drug Enforcement Administration) la añadió a su “Lista de Drogas Emergentes”. Durante 1998 y 1999, la ketamina fue asociada junto con el GHB como drogas de violación (rape drugs) y drogas de fiesta y la DEA la (fiscalizó) agregó de emergencia como sustancia de Clase III en Agosto de 1999.
La incidencia del uso no médico de la ketamina aumentó hasta el final del siglo, especialmente en el contexto de los raves y otras fiestas o festivales. Sin embargo, su surgimiento como una droga de fiesta se diferencía de otras drogas de diseño (por ejemplo, MDMA), debido a sus propiedades anestésicas (por ejemplo, dificultad para hablar, inmovilización) a dosis más altas y, además, es algo común que se venda ketamina como “éxtasis”. El uso de la ketamina como parte de una “experiencia post-fiesta” también ha sido documentado. El aumento de la ketamina en la cultura rave fue más rápido en Hong Kong a finales de la década de 1990. Ahora se utiliza de manera importante en Canadá y el Reino Unido, en México también se usa (especialmente la de uso veterinario) pero no es tan fácil de encontrar en la calle.

Efectos
La ketamina es una anestesia, pero no apaga la parte conciente del cerebro, por lo que también es considerada disociativa. De hecho, sólo interrumpe la comunicación con el sistema nervioso periférico. . Con una dosis suficientemente grande, (superior a los 200 miligramos) esto provoca la sensación de estar flotando sin cuerpo y de cierta forma “viendo” sin utilizar los ojos y es por esto que se descontinuó su uso médico/hospitalario. Sin embargo, esta misma “soltura” que se genera entre la mente y el cuerpo con una dosis menor llevó a que se usara en diferentes modelos psicoterapéuticos como los de Salvador Roquet en México en las décadas de los años 60 y 70 o para interrumpir dependencias al alcohol o a los opiáceos como en el caso del doctor Evgeny Krupitsky en Rusia (investigación publicada en 2007; también hay estudios llevándose a cabo alrededor de esto en Holanda, Australia, Francia y los Estados Unidos). Se utiliza también junto con analgésicos opiáceos para pacientes de cáncer. Sus efectos varían enormemente dependiendo de la dosis y el método de consumo.

FISICOS. A dosis bajas (entre 10 y 100 miligramos) puede provocar un cierto entorpecimiento, movimientos “robóticos” o poco coordinados, una cierta sensación de ebriedad y confusión, sensaciones retardadas o reducidas, analgesia, vértigo y a veces nausea. Aumenta la frecuencia cardíaca, la presión arterial y sanguínea, disminuyendo levemente la frecuencia respiratoria. Cuando se incrementan las dosis es extremadamente difícil moverse, se pierde sensación del cuerpo y podrías estarte quemando sin sentir nada, se puede llegar al nivel de pérdida total del conocimiento o “black out” que no resulta tan peligroso como con otras anestesias ya que no deprime tanto el sistema respiratorio y tiene un impacto sobre el sistema cardiovascular. El proceso que requiere llevar a cabo el cuerpo para procesar y desechar la ketamina y las sustancias derivadas de esta genera un deterioro importante, en especial en el hígado y los riñones, usos intensos por uno o dos años se han traducido en la pérdida de ambos riñones en veinteañerxs saludables

PSICOLÓGICOS. A dosis bajas (entre 10 y 100 miligramos) se percibe un incremento en la capacidad de sociabilizar y se pierden las inhibiciones. Hay un cierto grado de interés aumentado por explorar el mundo, las cosas parecen novedosas e interesantes, se alteran los sentidos y las sensaciones. Cuando se aumentan las dosis aumenta la desorientación, disminuye la vigilia, se pierde en mayor medida la noción del cuerpo y el entorno, se pueden experimentar disociaciones totales, caminar fuera del cuerpo o estar en lugares totalmente ajenos y diferentes. Se ha reportado la sensación de vivir una experiencia cercana a la muerte y una separación total de la persona y la personalidad. Hay que mencionar que esta sustancia genera en mayor medida adicciones psicológicas que cualquier otra sustancia con este tipo de efectos (enteógenos o psiquedélicos). Es común que las personas lleguen a consumirla cotidianamente generando daños orgánicos muy importantes y a veces mortales.

 

Sustancias relacionadas
Polvo de ángel. La principal sustancia con la que se relaciona, pues se deriva de esta, es la fenciclidina o PCP, polvo de ángel. Esta sustancia se vende en la calle y tiene efectos más eufóricos, violentos y de mayor duración. Por otro lado puede asociarse con algunas otras anestesias como el óxido nitroso (gas de la risa) y tal vez hasta el éter, debido a que estas otras sustancias también generan un cierto nivel de disociación en dosis bajas, sin embrago, cada una de estas sustancias anteriores modifica la alteración sobre el organismo de maneras particulares en cada caso y esto se hace más evidente con dosis mayores.

Enteógenos o psiquedélicos. Cada sustancia que pertenece a este grupo tiene efectos muy peculiares y diferentes entre sí pero comparten la capacidad de generar estados de introspección y donde se pueden llegar a presentar distorsiones de la realidad, visiones y hasta alucinaciones .

 

Formas de consumo
Es importante tener en cuenta que los efectos cambian dramáticamente dependiendo de qué vía se utilice para administrar la sustancia. De igual forma, cambian los tiempos en que se siente el efecto, la duración, la intensidad y esto puede volverse muy peligroso, especialmente si se mezcla con otras sustancias.

INGERIDO ORALMENTE.– Es el método que más tarda en ser absorbida y en donde el efecto parece disminuir debido a los ácidos gastrointestinales. Se toma en cápsulas o en “bolsitas” de papel para forjar cigarros. Tarda en hacer efecto entre 5 y 30 minutos dependiendo del tiempo transcurrido desde los últimos alimentos y puede durar entre 1 y 2 horas. Esto puede volverse muy peligroso si se incrementan las dosis. También se puede introducir debajo de la lengua y se absorbe más rápido, tiene relativamente la misma duración pero ayuda a controlar la cantidad que se consume, tiene un sabor amargo y sintético que no es nada agradable.

INHALADO.– Es la forma más común de consumirla y tarda menos en surtir efecto que cuando se ingiere. Con este método el efecto es bastante más rápido empezando desde los 3 o 5 minutos y llegando a durar entre 45 minutos y 1 hora. Irrita y desgasta las paredes de los senos nasales por lo que se recomienda hidratar la nariz, no compartir popotes y evitar consumir múltiples dosis en un periodo de tiempo corto.

INYECTADO.– Se recomienda solo utilizarse intra-muscularmente y nunca de manera intra-venosa, esto porque en caso de ser una dosis que sobrepase ligeramente un cierto umbral, puede tener efectos no deseados en el sistema cardiovascular que compliquen las cosas. Cuando se hace intra-muscular, tarda unos 5 minutos en absorberse por completo, pero se siente el efecto desde el primer minuto, puede durar entre 30 y 45 minutos; de esta forma es como mejor se absorbe y es la que se usa comúnmente tanto para llevar a una persona al estado de anestesia total para el quirófano o cuando se busca el estado psiquedélico y visionario de disociación total. Recuerda que siempre que se rompe la barrera entre nuestro organismo y el mundo exterior, que es la piel, se incrementan mucho los riesgos y el daño que se puede causar.

 

Dosis
Depende mucho de la concentración, la forma en la que se consuma (líquido, polvo, cápsula o pastilla) y el método de administración, las dosis pueden variar bastante. En general, las dosis recreativas oscilan entre 30 y 300 miligramos. Inhalada, la dosis varía entre 15 y 200 mg, cuando se inyecta intra-muscularmente se necesita entre 25 y 125 mg, cuando se ingiere se requiere más, entre 75 y 300 miligramos. Cuando se inhala o se inyecta dosis por encima de los 50 mg, se recomienda estar recostadx. Recuerda que nunca puedes saber lo que contiene un polvo o una pastilla del mercado ilegal, en el caso de los productos veterinarios o farmacéuticos, es muy importante limpiar muy bien con alcohol o esterilizar de alguna manera la tapa del envase si ya se utilizó antes y conocer muy bien la concentración en caso de que sea nuevo. Las sobredosis sí pueden terminar en una falla respiratoria por lo cual es muy importante llevar a la persona a un hospital.

 

Adulteraciones/cortes
En el caso de los productos de farmacia, no hay mucho de qué preocuparse, sin embargo, aun cuando estos productos se pueden convertir en polvo (a través del sencillo proceso de poner a hervir el líquido fuera de la botella hasta que se evapore y se cristalice la ketamina) y se pretende que en el mercado callejero esto es lo que se ofrece, una vez en polvo se puede cortar con diferentes cosas, PCP, talco, lactosa en polvo, etc. Sucede los mismo en el caso de las pastillas, es imposible determinar el contenido de una pastilla para saber si tiene solo ketamina o también algo más, activo o no, y es especialmente peligroso cuando se mezclan sustancias ya que no se puede predecir la interacción entre las sustancias conocidas y los agentes desconocidos que pudieran estar presentes.

 

Riesgos y contradicciones
La ketamina puede generar fuertes dependencias psicológicas y daños orgánicos severos con un uso intensivo a mediano plazo. Esto se desconocía antes por lo que se hablaba de esta sustancia como relativamente segura, y lo es si se utiliza en dosis bajas o medias, con conocimiento previo y nunca a solas.
Cuando se inyecta, se incrementa en gran medida el riesgo ya que su corto efecto se presta a querer repetir las dosis aun antes de terminar de bajar, lo que puede significar intentar inyectarse en un estado de anestesia y sedación, esto puede llevar a picarse una arteria o un nervio causando daños graves.

Además, la popularidad que ha ganado en los raves y las fiestas la vuelve muy peligrosa debido a la presencia del alcohol y las frecuentes mezclas entre sustancias. Si se llega a mezclar con alguna benzodiazepina como el diazepam (Valium®) puede dejar a una persona en una situación muy vulnerable con una pérdida casi total del conocimiento e incapacidad de recordar. Esto puede suceder si se toma intencionalmente ambas sustancias o si alguien se las da a otra persona sin su conocimiento.
No se debe utilizar para actividades peligrosas como manejar, usar maquinaria pesada o cualquier cosa que requiera vigilia y coordinación visual y motriz, tampoco ayuda en una situación donde se tenga que hablar elocuentemente o interactuar con personas “importantes” (padres, madres, maestrxs, policías, etc.).

Es recomendable que haya al menos otra persona presente y que no consuma al mismo tiempo por precaución.

 

Mezcla con otras sustancias
Cannabis.– Aunque suele presentarse esta mezcla, cabe decir que una vez que se inicia el efecto anestésico o disociativo de la ketamina, desaparece la noción del efecto del cannabis. No tienen una interacción específica.

LSD.– Sucede de cierta forma lo mismo, podrías estar en el pleno efecto del LSD y la ketamina te lo interrumpiría y daría su propio efecto, sin embargo, al terminar este último, no regresaría el primero. No vale la pena forzar la mente con estos cambios bruscos, cada sustancia ha mostrado que puede llegar a ser beneficiosa por sí misma, pero no se suman sus beneficios al mezclarlas.

Anfetaminas.– Puede resultar peligroso ya que sus efectos se cancelan y parecen desaparecer, sin embargo, las sustancias permanecen dentro del organismo y se pueden acumular al grado tal de llegar a un shock o una sobredosis sin haber experimentado los efectos de una u otra.

Cocaína.– Lo mismo que con las anfetaminas, cabe decir aquí que aunque sean muy parecidas la coca y la ketamina en el sentido de que ambas son polvos blancos) sus efectos, sabor, capacidad de cristalizar y demás rasgos específicos de una y de otra son tan diferentes que no hay virtualmente casos en los que se cambie una por otra o se ingiera una pensando que era la otra por equivocación.

Heroína y otros opiáceos.– Con los opiáceos tenemos una historia distinta ya que sí hay una interacción clara y de cierta manera una potenciación entre ambas sustancias, se utiliza en contextos médicos ya que la ketamina puede ser relativamente más segura en términos del sistema respiratorio, pero requiere del opiáceo para que haya una analgesia suficiente, incrementa en gran medida la intensidad del efecto, pero por lo general, igual que con las benzodiazepinas, desaparece el elemento visionario dejando la anestesia total. Esto es muy peligroso si se está utilizando recreativamente y no se deberían mezclar.

Tabaco.– También una mezcla común aunque no tiene mayor interacción que el aumento de toxinas en el organismo. Es importante tener en cuenta que se puede perder la noción del entorno o el control de las manos y la capacidad de percibir dolor o temperatura, por lo que sería fácil perder un cigarro prendido de los dedos y quemarse o peor, iniciar un incendio sin poder reaccionar o siquiera ser consciente. Es importante que haya otras personas presentes y que no estén bajo los efectos al mismo tiempo.

Alcohol.– Mezcla peligrosa debido a las propiedades depresoras del alcohol, nunca es bueno juntar depresores, aumenta las probabilidades de perder el conocimiento y no genera una sensación de bienestar sino vértigo, nauseas y mayor desorientación.

 

Legalidad
Debido a que la ketamina pertenece a la Lista II, está controlada y es ilegal portar o vender sin los permisos adecuados que certifiquen que es para uso médico o veterinario.

 

Reducción de daños
Con la ketamina es importante recordar que se habla de una anestesia, no es algo con lo que se quiera jugar y ciertamente no es inofensiva como se pensaba hasta hace no tanto tiempo. Su uso recurrente sí puede llegar a tener un impacto muy severo en términos de deterioro a nivel orgánico y neurológico y la dependencia psicológica puede ser fuerte. Es importante tener esto en cuenta antes de pensar siquiera en consumirla.

No debes estar sol@ cuando la consumas, de preferencia debe haber una persona que ya la haya consumido antes y sepa qué esperar.

Siempre hay que tener una plan sobre cómo reaccionar en caso de una emergencia, qué coche usar para ir al hospital, a quién hablarle, etc. El riesgo de sobredosis o de paros respiratorios es muy real, especialmente con la inyección, sea intra-muscular o intra-venosa.

No compartir equipo de inyección o los popotes para inhalar.

No la mezcles con otras sustancias y procura que el entorno sea amable y controlado, los efectos de la ketamina se pueden aprovechar de una manera introspectiva y de exploración psiconáutica pero esto requiere que tu cuerpo este seguro y protegido con personas de confianza y en un lugar tranquilo.

Intenta estar sentado o recostado para el efecto intenso.

No utilizar ketamina si ya se ha bebido alcohol o consumido algún otro depresor. Saber si la ketamina interactúa con algún medicamento en caso de estar tomando alguno.

 

Conclusiones
La ketamina es una sustancia con cualidades poco comunes y con una historia un poco desconocida. Sin embargo, se ha utilizado de formas ingeniosas para la terapia y como medio de exploración de realidades alternativas (por ejemplo por diseñadorxs de realidad virtual y programadorxs de videojuegos). Aún más, se han reportado reiteradamente experiencias para-normales como de contactos con entidades incorpóreas o divinas, y demás interacciones místicas. Todo esto se puede lograr si se cuida mucho el entorno, la compañía y la intención con la que se consume.
Cuando se usa como sustancia recreativa tiene efectos muy negativos en el cuerpo y en la mente de una persona. Aunque al principio parezca ayudar a la socialización, rápidamente aísla a la persona y su mundo puede empezar a girar alrededor de la sustancia igual que si se tratara de la heroína. Esto, junto con el riesgo de perder el conocimiento, y el riesgo que este estado implica si no se está con personas de confianza, hacen que sea bastante peligrosa y digna de respeto. Es necesario saber en lo que te estas metiendo antes de dar el paso. Infórmate y conoce.

 

*** Vía EnergyUniversum

 

Noticias