Tragas o escupes?

A unas les produce asco sólo tocarlo y olerlo, pero el 70% de las mujeres comprenden la importancia y ternura que encierra demostrar amor hacia los fluidos del hombre.

Acompañarnos a entender el dilema que encierra el líquido corporal más famoso y antiguo del mundo, lo que representa tragarlo o no (si se los traga te ama si no no)

 

Peligro: si no conoces, no tragues

Preocupado por la increíble promiscuidad y el libertinaje sexual, Dra. Rosa García, nos puntualizó por qué es peligroso andar pidiendo semen como si fuese leche condensada.

La sexóloga responde que esta práctica es saludable siempre y cuando se realice con una pareja estable o con alguien que te demuestre que tiene 20 puntos en salud física. “Por una pequeña cortada en tu boca puedes contraer alguna enfermedad si ingieres semen de alguien que no conoces”, acota la galena refiriendose muchas cosas además del VIH, que se puede alojar en grandes cantidades en los fluido de las personas contagiadas. “Si una persona con VIH te acaba en la boca y tienes una pequeña cortada en ella hay un alto grado de probabilidad de que te contagies. En las relaciones homosexuales la probabilidad es aún más alta”. Rosa no niega que la práctica de tragar el semen pueda ser interesante y estimulante para las parejas, pero tener conciencia significa no tragar todo lo que caiga en tu garganta sin consentimiento. ¡Ya sabes, si no conoces no tragues!
 
Casos Extraños:

En 1999 el tenista Boris Becker protagonizó una de las escaramuzas sexuales más truculentas que se recuerdan. Boris tuvo un affaire con una modelo, Ángela Ermakova, que no pasó a mayores: una sesión de sexo oral. Pero Ermakova iba preparada para todo: guardó el semen del tenista en su boca, lo pasó a un bote preparado para la ocasión y se lo inseminó. Un año después, el teutón recibió la buena nueva: había sido padre de una preciosa niña, Anna, de tez oscura y pelo rojo. Boris cayó en una trampa que le había tenido la mafia rusa, que le logró extorsionar 2 millones de euros por un ratito de gloria.

Un tribunal de EEUU acaba de fallar en un caso parecido, aunque en este caso no hay famosos implicados, sino un pobre hombre, Richard Phillips, cuyo esperma –obtenido con la que ya podemos denominar “técnica Ermakova”- fue utilizado sin su consentimiento por una antigua amante para embarazarse. Un tribunal ha condenado a Phillips a pasar 800 dólares mensuales a la mujer, Sharon Irons, en concepto de manutención de la criatura.

El tribunal de apelación que ha revisado el caso entiende que el hombre “participó en actos sexuales en los que ninguna persona razonable pensaría que pudiera resultar en embarazo, utilizando el esperma de una forma no ortodoxa e imprevisible, desencadenando consecuencias extremas”. No obstante, el juez cree que “al entregar el esperma éste se convirtió en un regalo, una transferencia absoluta e irrevocable de propiedad del donante al receptor” (Santa Rita Rita…) y, además, “no existía un acuerdo para reclamar la devolución del depósito original”.

 

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