Lo que no debes hacer en la cama

Consejos para no enfriar el ambiente entre las sábanas

El sexo esconde siempre entresijos complicados, y los viejos trucos que todas creíamos infalibles pueden volverse en nuestra contra. A veces, lo que teníamos por éxito asegurado puede calentar menos que una cubitera de hielos a rebosar.

No existe una norma general en temas de sexo. Incluso tus mejores peripecias en la cama pueden fallar si el receptor de tus trucos no es el adecuado. Lo que a un hombre le vuelve loco, a otro le puede dejar como un témpano de hielo.

Por eso, y para reorientar nuestros pequeños trucos sexuales, hemos hablado con algunos hombres para saber qué es lo que les gusta y qué es lo que desde hoy podemos descartar.

Cuidado con los dientes
Los dientes son un arma de doble filo, y nunca mejor dicho. Los susurros acompañados de leves mordisqueos pueden ser muy sexys siempre que se sepa qué sitios pueden ser mordidos.
Cuidado con las zonas especialmente sensibles. Imagina que eres tú la mordisqueada; hay sitios que preferirías que fueran tratados con más cariño.
Tomás (27 años) nos cuenta que una vez una chica le mordió bruscamente en la cabeza del pene, y ni corta ni perezosa le preguntó si le gustaba. Evidentemente la contestación fue ¡No!

Usa bien tus manos
Ojo también con las manos. Aunque hayas visto que tu chico disfruta dándose placer a sí mismo, debes saber que el pene es un miembro muy sensible, y demasiada presión puede generar más dolor que placer.
Jugar con el miembro viril como si estuvieses moldeando un cántaro de barro no es la mejor opción. Hay que saber hasta dónde se puede llegar, ya que el pene, como cualquier otra parte del cuerpo, también puede salir lesionado.

Los testículos también son sensibles
Los testículos también sufren, eso es un hecho. Por eso, antes de jugar con ellos entérate de dónde está el umbral de dolor de su dueño.

Conversaciones calientes
Hablar con naturalidad del sexo que se va a tener es siempre una buena opción para calentar el ambiente. Incluso las palabras obscenas pueden crear un entorno favorable. Pero hay que conocer al receptor de nuestras palabras.
No a todos los hombres les gusta tener conversaciones subiditas de tono antes y durante el sexo. Algunos prefieren directamente pasar a la acción y dejar para otro momento la conversación.
Hay hombres que dicen encontrarse incómodos con conversaciones de este tipo. Se sienten agobiados al pensar qué es lo que dirás a continuación o qué deberían decir ellos en esa situación.

Ojo con la zona de la próstata
Aunque es cierto que por lo general un chico puede obtener mucho placer a través de su próstata, no siempre les agrada la idea de que exploren esa parte de su cuerpo.

Sobre sus pezones
Una de las pocas cosas que tenemos en común en cuanto a fisionomía corporal los hombres y las mujeres son los pezones. A nosotras nos encanta que dediquen un rato a ellos, pero devolverles el favor

Azotes
Los hombres tampoco ven bien azotar a una mujer que está apoyada sobre la mesa, ni ven con buenos ojos esos azotitos que parecen haber sido accidentales. Pero ¿qué pasa cuando esos azotes se producen en la cama y es ella la que se los propicia a él?.

Gemidos los justos
Los gemidos, por lo general, suelen volver locos a los chicos, pero a algunos más que a otros. Hay hombres que prefieren ruidos contenidos, y hay otros cuyo nivel de placer aumenta con los gritos. Pero con lo que todos coinciden es con lo de fingir: si finges, todo se habrá ido al garete.

Chica mala
La niña mala parece más un papel de película porno de los años 80 que una herramienta sexual efectiva.

Lenguaje de bebé
Siguiendo en la línea de los papis, hablamos de otra de las cosas más absurdas que se pueden hacer en la cama: hablar como una niña de dos años y medio. Si eres de las que contestas con un “no glo shehh” cuando él te pregunta por lo que más te gusta, tienes que dejar de hacerlo, en serio.

***Vía Enfemenino

 

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